Un equipo de científicos internacionales reescribió la historia molecular de antiguas enfermedades humanas, al lograr reconstruir el mapa genético (genoma) de la bacteria Treponema Palladium con una antigüedad de 5.500 años, mucho antes de la llegada de los europeos. Esta bacteria es la causante de un grupo de infecciones conocidas como treponematosis, que incluyen la sífilis, el pian (yaws) y el bejel. El trabajo contó con la participación de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata.
Especialistas en paleogenómica reconstruyeron el genoma de un Treponema pallidum hallado en restos humanos extraídos del yacimiento arqueológico Tequendama I, en la Sabana de Bogotá, Colombia. Se trata del genoma más antiguo jamás recuperado de este patógeno.
Esta investigaciónse llevó a cabo gracias a una colaboración multidisciplinaria, en la que el Dr. Miguel Delgado, arqueólogo investigador de la División Antropología Facultad de Ciencias Naturales y Museo, de la UNLP y del CONICET codirigió el proyecto junto con un equipo de paleogenetistas de Estados Unidos y Suiza que incluyen a los Drs Elizabeth A. Nelson (Southern Methodist University, Estados Unidos), Anna-Sapfo Malaspinas y Davide Bozzi (University of Lausanne, Suiza), Lars Fehren-Schmitz y Nasreen Broomandkhoshbacht (University of California Santa Cruz, Estados Unidos).
El investigador de la UNLP participó en la toma de muestras esqueléticas y datos del individuo masculino adulto, y fue gracias a sus estudios previos en el tema que se pudo caracterizar el contexto cultural arqueológico y paleo ambiental en el que circulaba el patógeno hace miles de años.
El artículo fue recientemente publicado en la prestigiosa revista Science
ADN de 5.500 años
El individuo estudiado (TE1-3), un cazador-recolector del Holoceno medio con edad estimada entre 45 y 60 años, no presentaba lesiones esqueléticas visibles asociadas a ninguna de las enfermedades relacionadas con la tremponematosis, pero el análisis realizado utilizando técnicas de paleogenómica (el estudio del ADN antiguo) en un fragmento de hueso reveló la presencia bacteriana de manera inequívoca.
La muestra para el análisis se tomó de un pequeño fragmento de hueso cortical de la tibia del individuo elegido para el análisis, que no presentaba ninguna señal visible (macroscópica) de lesiones óseas típicas de la treponematosis avanzada, como las que suelen verse en casos de sífilis o pian. Este fragmento fue datado con precisión mediante Carbono-14, confirmando su antigüedad del Holoceno Medio (aproximadamente 5.500 años).
El hueso fue pulverizado y se aplicaron protocolos especiales para extraer el ADN antiguo, que se encontraba muy degradado y en fragmentos muy cortos. Posteriormente, se realizó una secuenciación masiva del ADN extraído. El análisis filogenético mostró que esta variante no solo es muy antigua, sino que también es una línea hermana temprana de todos los subtipos conocidos hoy (syphilis –TPA–, yaws –TPE– y bejel –TEN–). Según interpretan los expertos, el hallazgo implica que la diversificación de T. pallidum —y potencialmente la aparición de las distintas formas clínicas— es muy anterior a lo que indicaban los registros genómicos previos. Según la datación molecular, el treponema del individuo TE1-3 se separó del resto hace unos 13.700 años.
El dato más llamativo: pese a su antigüedad, esta bacteria ya poseía la misma virulencia que las cepas actuales. Es decir, tenía el potencial patogénico necesario para producir infecciones sistémicas como la pinta, el bejel y la sífilis moderna.
Una enfermedad precolombina
Los resultados también reabren debates históricos. La presencia de T. pallidum tan tempranamente en América respalda con fuerza la existencia de treponematosis precolombinas diversificadas, una discusión clave en torno al origen de varias de las enfermedades, entre las que podemos mencionar la sífilis, que la causa y su supuesta introducción a Europa tras los viajes de Colón.
Aunque aún no es posible determinar las formas de transmisión, su posición evolutiva sugiere que la historia de este patógeno es más compleja y antigua de lo supuesto en cualquiera de las hipótesis clásicas.
La lectura integrada desde la paleopatología, la evolución microbiana y las ciencias sociales permite entender que la treponematosis ha acompañado a las poblaciones humanas desde hace miles de años, adaptándose a sus cambios ecológicos, ambientales y culturales.
Un aspecto trascendental de la presente investigación es que a través del estudio de enfermedades antiguas como la treponemomatosis, su caracterización paleopatológica y molecular, su historia evolutiva y poblacional y sus efectos en humanos del pasado, permite comprender mejor la red compleja de enfermedades que se derivan de ella y por lo tanto representa un aporte para la medicina actual, los tratamientos y la epidemiología de estas enfermedades en la actualidad.
El aporte argentino: la mirada de la Universidad Nacional de La Plata
Esta investigación trascendental se llevó a cabo gracias a una colaboración multidisciplinaria, en la que tuvo un rol esencial el Dr. Miguel Delgado, investigador de la División Antropología, Facultad de Ciencias Naturales y Museo, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), y del CONICET quien codirige actualmente el proyecto que sigue en curso.
El trabajo del Dr. Delgado fue fundamental ya que parte de sus investigaciones se centran en el noroccidente de Sur América lo que permitió contextualizar el hallazgo arqueológico. Sus contribuciones se centraron en:
El Sitio de Descubrimiento: Proporcionó el marco histórico y geográfico del sitio Tequendama I, un refugio rocoso en la Sabana de Bogotá, Colombia, que contiene restos de entierros de cazadores-recolectores que datan desde hace unos 11.000 hasta 2.300 años.
El Individuo TE1-3: Participó en la toma de muestras esqueléticas y datos del individuo masculino adulto (TE1-3), cuya edad al morir se estimó entre 45 y 60 años o más.
Co-dirigió la presente investigación y consiguió parte de los recursos que permitieron la presente investigación.
Base de Conocimiento: Su experiencia previa en el estudio de la historia poblacional, la variación craneofacial y la dieta de los cazadores-recolectores de la zona fue crucial para entender el contexto cultural y ambiental en el que circulaba el patógeno hace miles de años
“Es importante resaltar el papel decisivo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), entidad estatal encargada de regular las actividades relacionadas con el patrimonio arqueológico en Colombia, ya que sin sus permisos y autorizaciones no habría sido posible acceder al yacimiento de Tequendama ni llevar a cabo los estudios que condujeron al hallazgo. En articulación con el ICANH, se organizaron diversas actividades de divulgación dirigidas a la comunidad local y a distintas instituciones, con el fin de socializar los resultados obtenidos. Resulta de absoluta relevancia que los resultados de investigaciones de esta naturaleza, vinculadas al patrimonio cultural y biológico de los grupos directamente relacionados con los individuos estudiados, sean divulgados públicamente a las comunidades locales, pues ello evidencia transparencia y un compromiso ético por parte de los investigadores, sus instituciones y las entidades involucradas.” concluyo Delgado